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LPD0051: Un alerta para no perder recompensas

Lucas 14

12 Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.
13 Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;
14 y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.


Comentario

Con la llegada de los días festivos, o quizás cumpleaños, aniversarios o cualquier otro tipo de celebración tendemos a invitar y alegrarnos con nuestros amigos y seres queridos. Esto ha sido tradición en la población mundial desde tiempos antiguos. Los hijos de Job hacían esto Job 1:4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. Al igual que reyes, y siervos; todos los seres humanos sin importar costumbres o culturas hacen lo mismo. De hecho, una celebración no se considera celebración si no compartimos con nuestros seres queridos y con nuestros amigos. Quizás no haya nada intrínsecamente mal con esto sin embargo hay cierto riesgo. Jesus tiene una advertencia al respecto. Primeramente, debemos de recordar lo que nos dice el apóstol Pablo Colosenses 323 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Todo lo que hacemos en su totalidad debemos de hacerlo como si lo hiciéramos para Dios, porque la recompensa viene de parte de él. Si no viene de el en realidad la recompensa no vale la pena.

En el libro de Mateo vemos una de las razones por la cual debemos hacer todo como si fuese para Dios Mateo 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa
. 3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, Jesus advierte que al hacer una justicia en este caso dar limosna no dejes saber a nadie ni mucho menos hagas alardes de haber dado al necesitado. Aunque esto es un gesto noble, el dar al pobre, al decirlo o anunciarlo, deshaces el gesto que acabas de hacer, pues ahora la intención es de ser honrado por los hombres y una vez honrado por los hombres no serás honrado por Dios, pues ya has recibido tu recompensa. Lo mismo dice Jesus de orar y ayunar, hazlo sin que nadie se entere pues al enterarse alguien y recibes halagos de los hombres pierdes la recompensa que es de parte de Dios. En el libro de los hechos vemos a alguien que fue muerto por dicha actitud Hechos 4:36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre,  4:37 como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles. Bernabé vendió su propiedad y la dio a los apóstoles su sobre nombre o apodo que le habían puesto era hijo de consolación o el consolador. Esto al parecer le gusto a una pareja llamada Ananías y Safira (después de todo a quien no le gusta ser alagado?) sin embargo no trajeron todo el dinero de la venta hechos 5:1-5 pero al parecer hicieron creer que así era porque de seguro querían honra y gloria de parte de los hombres (al igual que Bernabé) sin embargo fueron muertos.

En Lucas 14:12 Jesus parece dar una advertencia, pues nos dice que en esos días festivos, en las celebraciones, no deberíamos de invitar a nuestros amigos o familiares ni tampoco a ricos porque hay un peligro: es posible que ellos te inviten a ti cuando ellos hagan una celebración. Ese es el peligro al que Jesus alude. ¿Por qué es este un peligro? Jesus nota que cuando invitas a dichas personas, amigos familiares o personas ricas estos tienen la tendencia de querer o naturalmente desear “devolver” el gesto y agradecer el hecho que le invitaste a ellos primero. Esto no parece ser ningún problema, sin embargo, a los ojos de Jesus este es el problema: ¡al invitarte a sus fiestas ellos te están recompensando, y en el momento que ellos te recompensan pierdes la recompensa del cielo! Pensemos en esto, cual es preferible: ¿una recompensa eterna en el cielo o que te inviten a comer en la casa de un amigo alguna comida que quizás ni te caiga bien? La alternativa que Jesus nos da es invitar personas que les sea imposible recompensarnos verso 13 Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; la razón es la siguiente verso 14 y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. La clave aquí es: “ellos no te pueden recompensar” pero al no hacerlo entonces te será recompensado en el cielo en la resurrección de los Justos, es decir las recompensas que no recibimos en la tierra, por alguna justicia que hacemos la recibiremos en el cielo, pero si somos recompensados aquí, ya tenemos nuestra recompensa y perdemos las recompensas eternas lo cual nos habla en 1 corintios 3:14. Cuando hacemos justicias, donaciones, oraciones, y los hacemos en secreto o invitamos a comer aquellos que no tienen y no nos pueden recompensar estamos haciendo las cosas para el señor y no para los hombres.

Robert Pool

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